domingo, noviembre 6

Estaba cansada. Se dio cuenta de que las heridas no se cerraban con un adiós, y que no encontraría lugares suficientes para esconderse de los problemas, un día saldrían a la luz. Había que dejar los lloriqueos para los momentos de soledad y hacerse inmune e a cualquier golpe exterior a su propio mundo. Cubrir su cuerpo con una fuerza aparente. Quererse. Dejar de huir.
Todo comenzaría enfrentándose a la del espejo.

- Hay mucho que cambiar, pero mientras no tengas el valor suficiente para hacerlo, corre deprisa como puedas, huye, ve lejos

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