domingo, noviembre 6

La primera vez q te besé, nuestros dientes se rozaron por una milésiima de segundo, y fue increiblee, y la hora exacta de ese beso eran las doce y diez y quité la pila del reloj para que se quedase la hora detenida para siempre, parada, el minuto exacto en el que me besaste, está metido en un reloj, para siempre, y ya nunca se que hora es.. pero me da igual.. y desde entonces miro constantemente el reloj. ¿y sabes lo que me gustaria?, estar tumbada contigo sobre la hierba, mirando esa luna naranja que hay algunas noches de verano y que empezara a nevar, y sentir los copos en la cara, y el calor de tus manos en mi cuerpo.

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