Porque ya no hay lagrimas que valgan, ni misterios que cuidar, solo la mísera certeza de que nada sera igual. Abrí los ojos para ver si aún estabas pero ya era tarde y solo queda una pared y algunos siglos para despertarme y si lo pienso ya lo se, no muero en el intento pero salgo herida y lo bastante como para abrir los ojos para entender que ahí no estabas porque ya era tarde.
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